Las familias Americanas hoy en dia tienen un estilo de vida algo diferente a las antiguas generaciones. Hoy en dia es típico para ambos padres trabajar fuera de casa y compartir obligaciones tales como llevar a los chicos a practicar deportes. Haciéndo estos paseos en el tiempo que les sobre después de que sus ocupaciones de tiempo completo requieren un poquito de malabares. Inevitablemente eso toma parte del tiempo de el trabajo que suele hacerse en casa, como cocinar, por ejemplo. Más y más familias dan comidas lejos de casa, ó compran comida rápida.
Yo tuvé la oportunidad de participar en este estilo de vida recientemente. Mi nieto de 10 años, Paúl, estaba jugando Jockey sobre ruedas, y mi hija Martha me invito a ir a verlo y a cenar con ellos en un restaurante después. Ella tenía que dejar su trabajo, recojer a Paúl, luego recojerme a mí, y manejar al lugar, donde nos encontraríamos con su marido Tim, quién venía de su trabajo, quién recojió a su hijo Erick en la escuela y lo trajo al juego.
Yo solía ver los juegos de hockey sobre hielo, y yo jugaba hockey de campo en high school, pero el hockey sobre ruedas es un deporte con el que yo no estaba familiarizada. No existía cuando yo era joven, y no recuerdo si aún cuando mis hijos lo eran. Los patines como yo los conocí en mi infancia eran armazones de metal con 4 ruedas colocadas de dos en dos, como las ruedas de un carro. Estos tenían que estar atados ó abrochados a nuestros zapatos para que nosotros patinaramos arriba y abajo en la banqueta. Algunos chicos, cuyas familias eran adineradas y quiénes regularmente ivan a patinar a pistas de patinaje cerradas, tenían zapatos-patínes. En estos las ruedas estaban unidas al zapato, todo un acontecimiento de alta moda que se acordonaba hasta arriba en toda la forma para proveer soporte para los tobillos. Pero las llantas permanecían unidas de dos en dos.
Las cuchillas rodantes (como eran llamadas) de hoy en dia son relativamente una reciente invensión. tienen las cuatro ruedas alineadas una detrás de la otra, lo cuál las hace a estas mas como los patínes para el hielo, y por lo tanto no hay duda de que mas adaptables para jugar hockey.
Paúl y sus compañeros de equipo "Los Bandidos de Hielo", están en la liga del 7 a 10 años. todos ellos visten chaquetas de jersey de tamaño adulto con el nombre del equipo al frente y con número en la espalda y unos cascos con visores. Son tan pequeñas y cuerpos mostrados que podíamos identificarlos sólo por el número.
El juego se efectuaba sobre una gran pista abierta fuera del local de la escuela. En la pista no había nada más que un piso de concreto con una jaula en cada lado para las porterias. Este está rodeado por una cerca china y tiene una banca a un lado para los espectadores. Algunos de los padres trajeron sus propias sillas, pero la mayoría se encontraba de pie.
Una de las cosas que disfruto de ver el hockey es por la velocidad del juego. No hay momento de descanso. Pero estos eran chicos, y mientras que muchos de ellos eran muy buenos, yo tenía que recordar que estaban aprendiendo el juego y sus movimientos. Por lo que había momentos de gran velocidad y gracia pero había otros en los que los chicos eran menos que finos. Paúl era ciertamente uno de los mejores jugadores de su equipo, quizá el mejor (opinión objetiva de la abuela.)
El entrenador del otro equipo, "Las navajas de rasurar" aparentemente pensaba que el no hacía bien su trabajo sino era "entrenador" cada minuto. Por lo que estaba continuamente gritando desde las orillas. "Ve por él Scott", "Quitasela Bob", "Buen trabajo Jeff", "Nick regresa a este lado", "Bob tira ahora", "Nick muevete", "Dan, vigila". Esto era emocionante al principio, pero se volvió un poquito tedioso.
Erik quién tiene casí 6, no estaba muy interesado en el juego, por lo que el vagabundeaba alrededor entreteniéndose él solo de cualquier forma que podía. En un punto comenzó a juntar algunas cosas que encontraba en el suelo. El recojió, quizá una colección. Una de las cosas era una tira de metal, del tipo con hileras de ranuras que uno rápido coloca y aprieta con un desarmador. Yo sabía que las pequeñas se usaban en las mangueras del radiador, pero esta era una grande. Debía de haber medido mas de 4 pies. Erik jugaba con esta. Colocándola sobre su cabeza haciéndo un círculo. entonces el me preguntó a mí si podría abrirsela para ponersela de cinto, yo lo hice pero no abría lo suficiente para hacerlo, por lo que la estire mas fuertemente. Lo que yo no sabía era que esas cosas abren solo de una dirección. Una vez en el intento no podía quedar mal. Por lo que ahí estaba el pobre Erik con su "cinturón" de 1 metro de extensión tratando de safarse retorciendo su cuerpo. Tratamos con monedas y llaves deshacerlo de ella, pero no funcionaba. Yo fuí arriba hasta la hilera de padres preguntando, pero nadie tenía un cuchillo con un desarmador. Uno se imagina que alguien quizá podría traer un cuchillo Suizo de la armada, de esos que son buenos para cualquier emergencia, pero no corrí con suerte.
Finalmente Martha safó la extensión de la cintura de Erik, la tomó y le dijó que la podría usar hasta que estuvieran en casa. El no estaba muy contento por eso, pero no había mucho que el pudiera hacer. Mientras caminabamos al restaurante el se detuvo apenado de que alguien puediera ver su camiseta manchada. No había visto que su hermano llevaba una camiseta que había llevado puesta todo el dia y estaba cubierta con manchas de moho-café, arena - café, tierra - café y suciedad café. El restaurant al que fuímos. Maya-Quetzal, está por la cuarta avenida en el área del centro de la ciudad y sirve comida Guatemalteca. En una pared hay un enorme mural con un bosque lluvioso con un par de Quetzales al fondo. Estos pájaros son como los loros. Las mesas estaban cubiertas con profusos manteles llenos de color. No había duda de que también eran Guatemaltecos. Existe un patio exterior en la parte trasera, pero como ya habíamos estado sentados en el calor por una hora y media, decidímos permanecer adentro en lo fresco. Martha ordenó una cerveza negra modelo y Jim una tecate. Paúl y Erik tenían horchata para tomar. Erik comió muchos chips con salsa, agregando tomate rojo a las manchas cafés de su camiseta. Ha ese momento ya parecía haberse olvidado de su cinturón.
La comida Guatemalteca es similar a la Mexicana en muchas formas, pero los Guatemaltecos hacen cosas diferentes con las verduras. A Martha le gustan lo paches, los paches parecen tamales, pero están hechos con masa de papas en lugar de masa de maíz. Las tostadas Guatemaltecas, las cuáles yo había probado en una antigua visita al restaurant están hechas con remolachas, las cuáles yo no he visto en México, los frijoles negros aparentemente son una comida principal y son servidos con cada platillo junto con arroz. Ambos estaban deliciosos. Yo tenía chiles rellenos, los cuales tenían dentro espinacas y nueces además del queso.
Tim tenía albondigas, Martha tenía un platillo vegetariano. (Ellos cuentan con una cantidad de especialidades vegetarianas en el menú), Paúl tenía sopa de tortilla, y Erik taquitos de pollo. Todo esto excelente.
Nosotros dejemos pasar el postre en el restaurant, pero Erik estuvo rogando a su papá para que lo llevará a un lugar calle abajo llamado la Iguana de Chocolate. Sí pensé, que todo lo que él necesitaba para ser completa su constumbre, unas manchas más esta vez en chocolate y café.
Los chicos son una parte que no a cambiado de la familia Americana.

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